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Instrucciones para los días de lluvia.

Ud. debe salir a caminar con un paraguas, de los baratos, los que el viento suele romper con la mas leve brisa. Una vez que ya caminó varias cuadras y el viento se encargó de mojarle la ropa por todos los costados, hecho aquí que determina la inutilidad del paraguas, Ud. deberá arrojarlo en un contenedor de basura, asesinándolo, y/o en el costado de la calle, para que algún atrevido y valiente se anime a usarlo en caso de urgencia. Ya sin la mínima protección camina unos cuantos metros mas, a piel pura con el agua. Se puede medir el tiempo de caminata cantando una canción (véase Instrucciones para cantar), o también tarareando y/o silbando. La canción no debe durar menos de 3 minutos, se repite varias veces hasta que el día se transfigura en ella. Ya casi va llegando al rio, y tiene una canción que representa el día, no tiene paraguas, y está totalmente mojada. Entonces es cuando deja de caminar, sentada en un banco, se empapa aún mas, piensa, reflexiona, vuelve sobre sus ideas, vuelve sobre sus pasos, vuelve una y otra vez, y observa, mas que nada observa, mira las gotas caer, mojar, chocar, estamparse contra el piso y las ve morir en ese instante perpetuo. ¡Ya es hora! Debe regresar a su casa corriendo, como desesperada por la lluvia, como que la agarró de imprevisto, cómo que Ud. odia la lluvia, vaya a los gritos si puede, puteando a los autos, parándose en los cordones y consiguiendo que una rueda a toda velocidad le levante una cortina de agua, y grite, pataleé, maldiga a todos sus familiares, pero nunca deje de correr. Una vez en casa Ud. podrá tomar una ducha caliente, cambiarse de ropa y preparar chocolate, mate y/o té con leche, sentir la increíble sensación del calor después del frío, y del hogar después de la intemperie. Maravilloso.

Foto: Rosario - Santa Fe

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