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Sentada.

No estoy esperando más que una de esas palabras como casas, como hogares de 80 habitaciones, mansiones, campos, tus palabras ciudades y países. Ese océano tuyo que me hace sentir un pequeño barquito que lo circunda. Sé que en algún momento un remolino tragará al barquito llevándolo hacia adentro, al país imaginario, a la trampa de hilos cortazariana que nunca se editó. Hay luces y humedad, estamos flotando en la neblina que no existe, porque tampoco existe el país, y tampoco existimos nosotros; que, sin embargo somos todo lo que tengo y todo lo que quiero. La ficción sí existe, y por ella es que espero una palabra que me salve del naufragio.


Foto: Fiambalá - Catamarca

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