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Inalcanzable.

Así que de esto se trataba. Las mañanas de ansiedad, el frío inverosímil, la espera compulsiva, las horas arrasando. La cara de idiota indisimulable, la mala noticia en el buzón, todos los sueños calcados, el cargo de dedicación exclusiva y correr hacia el teléfono a ver que hay. Son interminables látigos, no específicos, nacidos desde un mismo punto.  Eso mismo que se interpone cuando caminamos por la calle y el viento nos envuelve, pensando en una nube blanca, uno va como si tuviera prisa por la paz, entonces va, tranquilo; y de repente, sólo se corta un segundo en frente nuestro, en un instante todo se desparrama. Y nadie sabe porqué, pero sucedió que tiramos todos los papelitos en el próximo volquete. Así nomás, la amargura. De esto se trataba, de los olvidos, la falta de atención, la mano levantada pidiendo ayuda, la búsqueda ciega, las ganas durmiendo bajo la almohada. Un beso, dos besos, tres abrazos, pasan por el colador, ¿y qué queda? Esto. El deseo.



Foto: Cuesta del Lipán - Jujuy

Comentarios

  1. hey... un par de cositas:
    da la casualidad que justo antes de que firmes...estaba pensando en actualizar ambas listas... hubo mucha musica en estos tiempos...
    otra: tu blog es muy lindo, inevitablemente inyecta calma...
    y otra: aqui tus manos por el tema de gabo ferro?
    saludos

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  2. Me gustaron mucho tus letras...
    Abrazos...

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¿Habrá existido en algún segundo, aunque haya sido impalpable para el tiempo, un espacio último para la duda? ¿Habrás temblado, aún a sabiendas de la determinación, tambaleante en la indecisión de tu cuerpo como un latir intermitente? ¿Habrás encontrado la fatiga de un pensamiento terminal en una imposibilidad de postergar el acto, en un obsceno y miserable fondo de cavilaciones? ¿Habrás vuelto la vista sobre tu hombro en una confirmación del Otro, presenciando la completa nulidad de garantías? ¿Habrás sentido mientras te atravesaba el cielo el insalvable corolario de la libertad absoluta? 
Escribiste tu última metáfora, exacta, cabal, incólume, certera.  No doblegaste la decisión ante la inevitable consecuencia de dejarnos leyendo tu poesía a destiempo, amarga, intraducible, inteligible, como un borroso y débil verso que no hace rima.

Tom Chambers