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Foto: Rosario - Santa Fe


 Dos ojos que atraviesan una ventana. El marco de aluminio circunda toda la escena que se deja apreciar detrás del vidrio atormentado de polvo, de huellas digitales y de gotas de lluvia; detrás, no tan lejos de su imperfección suceden las cosas. Un ojo direccionado a una pierna, el otro enfoca la toalla colgada del vértice de la ventana semi-abierta. Dos ojos la atraviesan para llegar a significar el momento entero, el pedazo de historia derramada al azar para los transeúntes de la madrugada.
 La pierna observada se mueve al compás del sonido del reloj, mientras que la toalla estática, no puede mostrar señales de color. Se frenan los ojos espectadores. Una pierna se volvieron cuatro, cuatro piernas movedizas desparramadas sobre la alfombra verde del departamento-escenario. Sobre uno de los cuerpos, otro de los cuerpos se encuentra ligeramente replegado, inmóviles intervalos los secundaban: movimiento, ruido, vacío, silencio, nada, movimiento. La cadena eterna del cuerpo que busca en otro cuerpo una respuesta; y de los ojos, que buscan en las ventanas una historia para atravesar.

Comentarios

  1. te lei y me acorde de flaubert...pero con mayor profundidad...
    abrazo

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  2. Yo leí a Flaubert y me acordé de vos.

    :P

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  3. Voy a tener que leer a Flaubert. Gracias ^^

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  4. Me encantó. "los ojos, que buscan en las ventanas una historia para atravesar", genial.

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